Un factor clave que acompaña toda práctica de yoga —antes, durante y después de las asanas— es la respiración. El nivel de expansión que alcanzamos con cada inhalación y exhalación influye directamente en nuestra concentración y en la manera en que vivimos la práctica.
No por casualidad, nuestro gran maestro y sabio Patanjali nos dejó claro en los Yoga Sutras que el Pranayama es fundamental: es la herramienta que nos ayuda a expandir la energía vital y a mantener la mente enfocada. Por eso, en cada clase de yoga siempre debe haber un momento dedicado a los ejercicios de respiración.
🫁 La respiración desde la anatomía
Para entender mejor la importancia del Pranayama, primero veamos cómo funciona nuestro aparato respiratorio:
En la inspiración se activan el diafragma, los intercostales externos y, en la parte superior, los músculos escalenos y esternocleidomastoideos.
En la exhalación, el proceso es más pasivo: los pulmones se relajan y participan el diafragma, los intercostales y el abdomen.
El aire entra por las fosas nasales, faringe y laringe (vías respiratorias altas) y luego pasa por la tráquea, bronquios, bronquiolos y alvéolos pulmonares (vías respiratorias bajas). Allí se produce el intercambio gaseoso entre oxígeno y dióxido de carbono, un proceso vital para mantenernos con energía y salud.
Un detalle importante: los pulmones nunca se vacían completamente al exhalar, gracias a la presión pleural, lo que asegura su correcto funcionamiento.
⚠️ Hábitos y consecuencias
A partir de los 25 años, si no llevamos una vida saludable, es común que la respiración se vuelva cada vez más superficial, usando solo la parte alta del pecho. Este mal hábito, mantenido en el tiempo, puede favorecer la aparición de diversas enfermedades que afectan a los pulmones y otros órganos.
Por eso es tan importante corregirlo a tiempo con ejercicios respiratorios y posturales.
🌬️ Pranayama en la práctica de yoga
El yoga nos ofrece varias técnicas de respiración, cada una con un propósito diferente. En mis clases suelo utilizar:
Respiración cuadrada (Sama Vritti) → al inicio de la práctica, para aquietar la mente.
Ujjayi → durante las asanas, para mantener la energía y la concentración.
Nadi Shodhana (respiración alterna) → al finalizar, para equilibrar y relajar.
Existen también técnicas más avanzadas, como Kumbhaka (retención de la respiración), que despeja la mente y fortalece los pulmones. Sin embargo, no es recomendable para todas las personas, especialmente quienes sufren de hipertensión.
🙏 Un recordatorio importante
Siempre que asistas a una clase de yoga, informa al profesor si tienes alguna lesión, condición de salud o tomas medicación. Así podrá guiarte con seguridad y adaptar la práctica a tus necesidades.
La respiración es vida, y el yoga nos enseña a utilizarla de forma consciente para equilibrar cuerpo, mente y espíritu. Te invito a prestar atención a cómo respiras y a experimentar el poder transformador del Pranayama en tu día a día.
✨ Namasté ✨







