dirigiendo un vinyasa

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En Mandiram Urquinaona

miércoles, 13 de mayo de 2026

Piernas en la pared: una postura simple con grandes beneficios



 En el yoga, las llamadas posturas invertidas son aquellas en las que cambiamos la posición habitual del cuerpo: la cabeza queda abajo y las piernas arriba. Más allá del aspecto físico, estas asanas también nos invitan simbólicamente a cambiar la manera de ver las cosas, ofreciéndonos una nueva perspectiva, tanto corporal como mental.

Cuando invertimos el cuerpo, el centro de gravedad cambia y nuestra estabilidad se transforma. Automáticamente entramos en un estado de mayor atención y presencia. Aunque muchas veces estas posturas pueden parecer un gran desafío, también generan una profunda sensación de concentración, confianza y calma interior.

Sin embargo, no es necesario realizar inversiones complejas para disfrutar de sus beneficios. Existe una forma mucho más accesible y restaurativa: simplemente elevar las piernas apoyándolas en la pared. Esta postura, conocida en yoga como Viparita Karani, puede practicarse fácilmente desde la esterilla o incluso desde la cama antes de dormir.

Una práctica sencilla con grandes beneficios

Elevar las piernas durante unos minutos puede convertirse en un verdadero ritual de autocuidado, especialmente después de pasar muchas horas de pie, caminar largas distancias o sentir las piernas cansadas e hinchadas.

Muchas personas se sorprenden cuando hablo de esta práctica, porque parece demasiado simple para ser tan efectiva. Pero justamente ahí reside su poder: no hace falta experiencia, flexibilidad ni la ayuda de un profesional para beneficiarse de ella. Solo necesitamos acostumbrarnos a regalarle al cuerpo unos minutos de descanso consciente.

Entre sus beneficios más evidentes encontramos:

  • Alivio de piernas cansadas e hinchadas
  • Mejora del retorno venoso y la circulación sanguínea
  • Ayuda al sistema linfático
  • Descanso para pies y zona lumbar
  • Reducción de la sensación de pesadez
  • Relajación del sistema nervioso
  • Mejora del descanso y del sueño

Después de una ducha fría en las piernas y unos minutos con ellas elevadas, el cuerpo cambia completamente la sensación de fatiga. La sangre vuelve con mayor facilidad hacia el corazón y sentimos un alivio casi inmediato.

Una pausa para el cuerpo y la mente

Lo más bonito de esta postura es que también calma la mente. Al detenernos y cambiar nuestra posición habitual, el cuerpo entiende que es momento de descansar. La respiración se vuelve más lenta, el sistema nervioso se regula y aparece una sensación de tranquilidad muy profunda.

A veces buscamos soluciones complicadas para recuperar energía, cuando el cuerpo solo necesita algo tan sencillo como parar, respirar y elevar las piernas unos minutos.

Invertir el cuerpo para volver al equilibrio

Las posturas invertidas nos enseñan que cambiar la perspectiva puede transformar nuestra experiencia. No siempre hace falta hacer más; muchas veces necesitamos simplemente cambiar el ritmo, escuchar el cuerpo y permitirnos descansar.

Por eso, tanto las inversiones más avanzadas como el gesto simple de apoyar las piernas en la pared son herramientas maravillosas para recuperar equilibrio, ligereza y bienestar.

A veces, el yoga más profundo nace de las prácticas más simples. 🌿🙏


miércoles, 25 de marzo de 2026

Cuando el cuerpo pide pausa: volver a Balasana es un Beneficio

En muchas clases de yoga, tendemos a asociar la práctica con el movimiento, el esfuerzo y la superación. Queremos seguir el ritmo, completar cada secuencia, no quedarnos atrás.

Pero hay momentos en los que el cuerpo nos pide algo diferente…
nos pide parar.

Hoy quiero hablar de una de las posturas más importantes —y a veces más olvidadas— dentro de la práctica: Balasana, la postura del niño.

Un refugio dentro de la práctica

Balasana no es solo una postura de descanso.
Es un espacio seguro al que podemos volver en cualquier momento de la clase.

Cuando la respiración se acelera, cuando el cuerpo se fatiga o cuando la mente se dispersa, esta postura nos permite seguir dentro de la práctica sin forzar.

No es abandonar.
Es elegir quedarte… de otra manera.

Beneficios físicos y energéticos

Aunque se perciba como una pausa, Balasana tiene efectos muy profundos:

  • Relaja la espalda y libera la zona lumbar
  • Suelta tensiones en hombros y cuello
  • Favorece una respiración más lenta y consciente
  • Calma el sistema nervioso
  • Reduce el estrés y la fatiga

Es una postura que nos acerca a la tierra, invitándonos a soltar el control y a confiar.

Cuando no puedes seguir el ritmo

Hay días en los que no podemos sostener una práctica intensa.
Y está bien.

El yoga no se trata de rendir, sino de escuchar el momento presente.

Quedarte en Balasana cuando lo necesitas es una forma de respeto hacia tu cuerpo.
Es reconocer tus límites sin juicio.

Y, sobre todo, es entender que la práctica no se mide por lo que haces, sino por cómo te relacionas contigo mientras practicas.

Una gran aliada en caso de lesiones

Balasana es especialmente útil cuando hay molestias o lesiones.

Permite:

  • Reducir la carga sobre el cuerpo
  • Evitar movimientos que puedan agravar el dolor
  • Mantener la conexión con la respiración
  • Permanecer en la clase sin desconectarse

Siempre adaptando la postura: separando rodillas, usando cojines o mantas si es necesario.

La verdadera enseñanza: saber parar

En una sociedad que nos empuja constantemente a hacer más, más rápido y mejor, Balasana nos enseña algo esencial:

parar también es parte del camino.

Quedarte en esta postura no es retroceder.
Es avanzar desde la conciencia.

Es darte permiso para escucharte.
Para cuidarte.
Para no exigirte más de lo que hoy puedes dar.

Volver a ti

La próxima vez que estés en una clase y sientas que necesitas parar, entra en Balasana.

Respira.
Suelta.
Permanece.

Tal vez descubras que, en ese aparente descanso, ocurre algo mucho más profundo:

el encuentro contigo misma. 


sábado, 6 de diciembre de 2025

Más que Comer: La Alimentación como Acto Sagrado según el Ayurveda y el Yoga





En un mundo cada vez más acelerado, volver la mirada hacia nuestra alimentación no es solamente una cuestión física: es una forma de reconectar con la vida, con la energía que nos sostiene y con un modo de existir más presente y equilibrado.

Cuando hablamos de yoga y bienestar, no hablamos de “dietas”, prohibiciones o cuentas de calorías.
Hablamos de pureza, de respeto, de escucha, de elegir alimentos que nutran no solo el cuerpo, sino también la mente y el espíritu.
Hablamos de comer con conciencia, sin excesos, sabiendo que cada elección es parte de nuestro equilibrio interno.

Ayurveda: el conocimiento ancestral de la vida

Para la tradición del yoga, el camino hacia la salud siempre ha estado acompañado del Ayurveda —un sistema de conocimiento con más de 6000 años de historia cuyo nombre lo dice todo:
Ayur = vida / Veda = conocimiento.

El Ayurveda observa la existencia como una danza constante entre el ser humano y el cosmos.
Según esta visión, todo lo que somos —nuestras funciones corporales, nuestra energía, nuestras emociones— está influido por los mismos elementos que componen la naturaleza.

Los 5 elementos en Ayurveda

  • Éter – espacio, vacío, oído

  • Aire – movimiento, tacto

  • Fuego – transformación, visión

  • Agua – fluidez, sabor

  • Tierra – estabilidad, olfato

Nuestros sentidos son los puentes que nos conectan con ellos: a través de lo que vemos, tocamos, saboreamos y escuchamos, percibimos cómo la vida nos afecta… y cómo nosotros la afectamos a ella.

Prakriti, Vikriti y los Doshas: nuestra constitución única

Dos términos fundamentales explican quiénes somos según el Ayurveda:

  • Prakriti: nuestra constitución de nacimiento, genética y estable.

  • Vikriti: nuestro estado actual, moldeado por el entorno, la edad, el clima y las experiencias.

Lo que comemos, cómo dormimos, los horarios, el estrés, la estación del año… todo puede alterar ese equilibrio.

De esta interacción nacen los Tres Doshas, las energías que gobiernan el cuerpo:

Vata – el movimiento (Éter + Aire)

  • Delgado/a, manos y pies fríos

  • Sequedad, piel fina

  • Mente creativa, activa, pero tendencia a la ansiedad

  • Controla todos los movimientos internos y externos

Pitta – la digestión (Fuego + Agua)

  • Fuerte, mirada intensa

  • Piel suave, cabello fino

  • Mayor capacidad digestiva

  • Naturaleza alegre, decidida, organizada

Kapha – la estabilidad (Agua + Tierra)

  • Cuerpo robusto y estable

  • Metabolismo lento

  • Temperamento calmado y protector

  • Resistencia y fuerza natural

Con el paso del tiempo, es común que el dosha Pitta aumente (especialmente después de los 40), combinándose con nuestro dosha de nacimiento.

La alimentación según tu dosha

Cada dosha responde mejor a ciertos alimentos y necesita evitar otros para mantenerse en equilibrio.
Por eso, es recomendable consultar con un especialista Ayurveda que pueda ayudarte a identificar tu constitución y orientarte hacia la nutrición más adecuada para ti.

No se trata de prohibir, sino de armonizar.
No se trata de restringir, sino de escuchar.
Lo que para una persona es medicina, para otra puede ser exceso.

Más allá de la comida: un estilo de vida completo

La salud no se sostiene solo desde el plato.
El Ayurveda recuerda que necesitamos movimiento, descanso y pausas:

  • Caminar para sentir el cuerpo.

  • Practicar yoga para equilibrar respiración y energía.

  • Meditar para calmar la mente y limpiar el ruido interno.

Todo trabaja junto: el alimento que tomamos, el aire que respiramos, el ritmo que llevamos.
La vitalidad no es una meta: es el resultado natural de vivir en coherencia con lo que somos.



miércoles, 12 de noviembre de 2025

Del miedo a la calma: cómo el yoga me ayudó a sanar la ansiedad y la depresión postparto





 En mi último artículo hablé sobre la salud mental desde un panorama general.

Hoy me gustaría hacerlo en primera persona, desde mi propia experiencia con estas problemáticas.

Desde muy pequeña, la ansiedad me acompañó de forma silenciosa, provocándome distintos tipos de trastornos, sobre todo a la hora de comunicarme con los demás o mantener la atención en las clases.
Me avergonzaba, me bloqueaba, y no podía hablar cuando la maestra me hacía una pregunta.
Ni mi madre pudo entender lo que me pasaba, porque en aquel entonces la ansiedad no era reconocida como una enfermedad, y mis síntomas pasaban desapercibidos.

Cuando la profesora me llamaba, sentía un temblor profundo, una niebla en la cabeza y me quedaba completamente en blanco.
Era una niña asustada, viviendo año tras año con las mismas sensaciones, sin poder explicarlas. Me sentía fatal, con la sensación de morir cada vez que me exponía.

A los 20 años, en mi primera clase de yoga, sentí por primera vez que podía respirar con libertad.
Fue el comienzo de un cambio: poco a poco logré controlar esos excesos y aliviar la tensión física y mental.
El yoga me permitió no temer a la gente nueva ni a la comunicación; me ayudó a reconectarme conmigo misma.

Más adelante, ya viviendo en Barcelona y con 30 años, comencé a leer sobre la ansiedad y comprendí que aquello que me había acompañado desde la infancia tenía un nombre.
Descubrí también que la raíz estaba en mi entorno familiar: los malos tratos y las discusiones entre mis padres, los gritos, el miedo constante… todo eso me había marcado profundamente, generando inseguridad y miedo que se transformaron en ansiedad.

Hoy puedo decir que el yoga y la meditación son mis herramientas para convivir con ella, no para evitarla.
Aprendí que no se trata de eliminar la ansiedad, sino de reconocerla como una señal, una alerta que me ayuda a anticipar el desborde y cuidar de mí antes de que sea tarde.

Cuando nació mi hijo, un día comencé a llorar sin parar.
No entendía lo que me ocurría, pero sentía que algo no estaba bien.
Una terapeuta me confirmó que estaba atravesando una depresión postparto, y que debía tratarla.
Era madre soltera y, en ese momento, la carga emocional era enorme.
El estrés, la falta de sueño y las preocupaciones comenzaron a afectar también mi cuerpo: perdí cabello, desarrollé ciática y me sentía completamente agotada.

Decidí actuar.
Cambié mi alimentación, volví a practicar yoga, comencé terapia individual y de grupo, y poco a poco recuperé la energía.
Me propuse estudiar, cuidar mi aspecto, abrirme a nuevas amistades y compartir mis experiencias con otras madres.
Ese fue el punto de inflexión que me dio coraje para sostenerme a mí y a mi hijo.

Hoy él tiene 21 años y es independiente.
Yo sigo practicando yoga, aprendiendo y comenzando una nueva etapa con actitud positiva y más conciencia sobre la vida y cómo gestionarla desde mi interior.
La vida siempre nos da sorpresas —no todas positivas—, pero está en nosotros elegir cómo mirarlas, por dónde caminar y qué aprender de ellas.

Quiero terminar invitándote, si estás pasando por un momento difícil, a buscar ayuda profesional.
Los terapeutas y guías están para acompañarnos cuando no podemos hacerlo solos.
Pedir ayuda no es debilidad, es un acto de amor y valentía hacia uno mismo. 💜

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Habitar el presente: herramientas conscientes para acompañar nuestra salud mental

 




La salud mental hoy ya no está en la sombra ni en el tabú que existía hace años. Se reconoce como un aspecto fundamental que influye directa y profundamente en cómo pensamos, sentimos, nos relacionamos, amamos, trabajamos y tomamos decisiones. Problemas como depresión, ansiedad u otras alteraciones emocionales afectan a la persona y también a su entorno y, por eso, cada vez se habla más de ello de manera abierta y responsable.

Todas, en alguna etapa de nuestra vida, hemos atravesado momentos donde la mente perdió estabilidad, claridad o calma. A veces por duelos, a veces por estrés acumulado, situaciones laborales, presión social, historias familiares o heridas antiguas que aún duelen. Reconocerlo no nos hace débiles, nos hace humanas.

Y aquí es donde quiero aportar desde mi lugar: el yoga y la meditación no sustituyen tratamientos ni profesionales de salud mental, pero sí pueden ser un apoyo complementario muy valioso. Pueden ofrecer un espacio seguro donde volver al cuerpo, regular el sistema nervioso, entrenar la presencia y observar los pensamientos sin quedar atrapadas en ellos. La respiración consciente es una herramienta real para acompañar estados mentales difíciles.

Eso sí: la práctica debe ser libre, nunca forzada. Debe llegar cuando la persona se siente lista, cuando lo desea, cuando siente que ese espacio puede sumarle y no exigirle.

Acompañar a alguien con problemas de salud mental requiere sensibilidad, escucha, delicadeza y respeto por sus tiempos. La mirada compasiva, la ausencia de juicio y la presencia amorosa pueden abrir puertas más grandes que cualquier palabra.

Si conoces a alguien que esté viviendo un momento emocionalmente complejo, a veces un gesto simple como invitarle a una meditación guiada, o a una práctica suave, o simplemente una charla grupal consciente… puede ser el inicio sutil de un nuevo camino.

La salud mental nos puede tocar a cualquiera. Y acompañarla es un acto de amor.
Hacia los demás. Y hacia una misma.
Namasté 🪷

⚠️ IMPORTANTE: cuando hablamos de salud mental / enfermedad mental
no podemos prometer ni insinuar que meditación/yoga sustituyen tratamiento clínico
pero sí podemos hablar como complemento saludable / acompañamiento / herramienta reguladora / apoyo / prevención / autocuidado



martes, 21 de octubre de 2025

🌞 Cultivar hábitos conscientes: el arte de vivir en equilibrio cada día

 La importancia de asumir cada día hábitos que nos lleven a una vida más integrada, equilibrada y activa es algo que no podemos seguir postergando. La dinámica de nuestra vida moderna, muchas veces apresurada y desconectada, nos aleja de lo esencial: alimentar la mente y el cuerpo con experiencias que nos inviten a vivir con plenitud y presencia.

Adoptar hábitos conscientes no significa cambiarlo todo de un día para otro, sino empezar a elegir, con intención, lo que nos nutre. Cada mañana podemos iniciar con pequeñas acciones que nos conecten con nuestro bienestar: levantarnos sin prisa, ir al baño, asearnos con consciencia, tomar un vaso de agua para activar el cuerpo, y si ya forma parte de tu rutina, dedicar unos minutos a la meditación o a tu práctica personal de yoga.

Después, un desayuno equilibrado y nutritivo nos prepara para afrontar el día desde otro lugar: con energía, calma y claridad mental. Estos momentos de conexión con uno mismo son el punto de partida para mantenernos presentes y conscientes durante el resto del día, evitando caer en el piloto automático que tantas veces nos arrastra al estrés y al agotamiento.

Sabemos que la sociedad actual nos empuja hacia un ritmo acelerado, con trabajos que exigen largas horas, desplazamientos que consumen tiempo y energías, y una constante sensación de no llegar a todo. Estos factores son, sin duda, una fuente silenciosa de enfermedad y debilitamiento físico y emocional.

Por eso, es fundamental empezar a crear espacios para reeducar nuestra mente y cuerpo hacia el equilibrio. Los cambios no se asumen de la noche a la mañana: requieren compromiso, paciencia y constancia. A veces también necesitamos el acompañamiento de un guía o interlocutor que nos ayude a construir y sostener esos nuevos hábitos que transforman —ya sea para mejorar el sueño, la alimentación, la postura o la gestión del estrés.

El yoga es una herramienta maravillosa para este proceso. No solo fortalece el cuerpo y aquieta la mente, sino que también nos enseña a observarnos, escucharnos y actuar desde la consciencia. Con la práctica constante, poco a poco, vamos notando cómo nuestra vida se vuelve más clara, fluida y equilibrada.

El verdadero cambio comienza en uno mismo. No se trata de alcanzar una meta, sino de aprender a vivir con mayor presencia, gratitud y armonía. Y cada pequeño paso, cada respiración consciente, nos acerca a esa plenitud que tanto buscamos. 🌿



sábado, 20 de septiembre de 2025

🌿 Repensando el papel del maestro y los ajustes en el yoga 🌿

 En los últimos años se ha vuelto a hablar de los escándalos en el linaje de Pattabhi Jois, donde los ajustes manuales se normalizaron hasta convertirse en abusos. Hoy, el tema está sobre la mesa y surge una propuesta necesaria: que todo ajuste requiera consentimiento previo, claro y firmado. Un paso sin precedentes hacia una práctica más segura.

Pero este debate no se queda solo en lo físico: también cuestiona la figura del maestro. Durante demasiado tiempo se le otorgó un papel de autoridad absoluta, casi intocable, lo que junto a la idealización del alumno generó silencios, miedo a perder la comunidad y vergüenza de hablar. Esa falsa imagen del maestro perfecto empieza a desmoronarse. Y es necesario.

Ahora bien, aunque la figura del/la maestr@ no tiene que desaparecer —porque es fundamental para el crecimiento del alumno—, sí debe transformarse. El/la maestr@ es clave para fomentar consciencia, transmitir experiencia y generar confianza. También es fundamental para estimular y dar ejemplo de que podemos mejorar nuestra vida sin necesidad de tanto sufrimiento, recordándonos que el yoga no es solo físico, sino una disciplina integral que transforma a la persona por completo.

A menudo me preguntan si tengo un maestro espiritual. La verdad es que no. Mi camino nació de la curiosidad y la necesidad de mantenerme firme en la práctica, no de la devoción a una figura incuestionable. Hoy creo que el verdadero maestro está dentro de cada un@ de nosotr@s, pero también reconozco la importancia de contar con guías que nos inspiren, nos sostengan y nos muestren, con su ejemplo, que la vida puede vivirse de otra manera.

🎥 Este verano grabé un video donde hablo de un aspecto que me parece clave: más allá de los ajustes manuales, lo primero que necesitamos en las clases son ajustes verbales y visuales. Con la voz y la mirada, el profesor puede guiar al alumno a colocar los pies, piernas, caderas, brazos y mirada de forma clara y concisa. Así se evitan lesiones, se gana confianza y la práctica se convierte en un espacio seguro y consciente.

Este paso es transformador: devuelve autonomía al alumno, fortalece el vínculo con un maestr@ auténtico y mantiene viva la esencia del yoga, sin necesidad de idolatrías ni contactos innecesarios.

✨ Si quieres profundizar más en este tema, he compartido el video en mi perfil de Instagram 👉 @yogaconari donde explico cómo aplicar estos ajustes de forma práctica y consciente

🙏 Namaste


Piernas en la pared: una postura simple con grandes beneficios

  En el yoga, las llamadas   posturas invertidas   son aquellas en las que cambiamos la posición habitual del cuerpo: la cabeza queda abajo ...