dirigiendo un vinyasa

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En Mandiram Urquinaona

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Pequeños movimientos, grandes cambios: yoga para cuidar el cuerpo mientras trabajamos

 Pasamos muchas horas de nuestro día trabajando. Algunas personas delante de un ordenador, otras de pie, caminando, conduciendo o realizando tareas que requieren mantener durante mucho tiempo una misma posición.

Y aquí quiero hacerme una pregunta: ¿qué hacemos con nuestro cuerpo mientras estamos trabajando?

Muchas veces estamos tan concentrados en terminar una tarea que nos olvidamos completamente de él. Permanecemos horas sentados, tensamos los hombros, adelantamos la cabeza, dejamos caer la espalda y seguimos trabajando como si nada estuviera pasando.

Pero nuestro cuerpo está ahí, acompañándonos durante toda la jornada.

Por eso creo que incorporar pequeños movimientos mientras trabajamos puede ser un hábito muy sencillo para cuidar nuestra postura, disminuir la tensión acumulada y mantener una mayor movilidad.

No estoy hablando de hacer una clase completa de yoga en medio del trabajo. A veces basta con unos minutos.

Moverse sin dejar de trabajar

Si trabajamos con un ordenador, podemos empezar por algo tan sencillo como mover suavemente el cuello, llevar los hombros hacia atrás y hacia delante, movilizar las muñecas y cambiar de vez en cuando la posición de nuestra espalda.

También podemos levantarnos durante cinco o diez minutos, caminar un poco, mover las caderas, flexionar y extender las piernas o simplemente cambiar de espacio.

Parece poca cosa, pero cuando pasamos muchas horas en la misma posición, estos pequeños cambios pueden convertirse en una forma de autocuidado.

Nuestros pies también necesitan movimiento. Podemos levantarnos sobre las puntas, movilizar los tobillos o caminar unos minutos. No necesitamos hacer grandes esfuerzos: necesitamos recordar que el cuerpo está diseñado para moverse.

¿Yoga empresarial? ¿Yoga en la silla?

Durante los últimos años hemos empezado a escuchar diferentes nombres: yoga empresarial, yoga en la silla, pausas activas, ejercicios de movilidad…

Me parece estupendo que existan todas estas propuestas, pero en realidad el concepto que quiero compartir es todavía más sencillo:

movernos mientras hacemos nuestra vida.

El yoga puede enseñarnos precisamente eso: a observar el cuerpo, reconocer dónde acumulamos tensión y aprender a escuchar sus señales antes de que esa incomodidad se convierta en algo que nos limite.

No siempre necesitamos una esterilla.

A veces necesitamos simplemente hacer una pausa, respirar y movernos.

El bienestar en el trabajo también importa

Cada vez más empresas prestan atención al bienestar de sus trabajadores. No solamente porque una persona que se encuentra mejor físicamente puede afrontar mejor su jornada, sino porque el bienestar también incluye nuestra salud emocional.

El estrés mantenido, la falta de descanso y la ausencia de movimiento pueden terminar afectando a nuestra calidad de vida.

Por eso algunas empresas incorporan pausas activas, sesiones de yoga, movilidad o relajación durante la jornada laboral. Me parece una iniciativa muy interesante porque introduce algo que durante mucho tiempo hemos olvidado: trabajar no debería significar desconectarnos completamente de nuestro cuerpo.

Pero también creo que existe una responsabilidad personal.

Podemos esperar a que alguien nos recuerde que debemos movernos o podemos empezar nosotros mismos a crear ese pequeño hábito.

Mi propuesta: empieza por algo muy sencillo

No necesitas cambiar toda tu rutina de un día para otro.

Prueba simplemente esto:

🧘‍♀️ Levántate de la silla cada cierto tiempo.
🌿 Mueve suavemente cuello y hombros.
🤲 Moviliza muñecas y dedos.
🦵 Estira y mueve las piernas.
🌀 Haz pequeños movimientos con la cadera.
👣 Mueve los tobillos y los pies.
🌬️ Respira profundamente unas veces.
💛 Y, sobre todo, escucha cómo está tu cuerpo.

Si aparece dolor, hormigueo, mareo o una molestia persistente, no debemos ignorarlo. En esos casos es importante consultar con un profesional sanitario y adaptar cualquier ejercicio a nuestras necesidades.

Una pequeña secuencia para llevar contigo

Hace un tiempo tuve la oportunidad de realizar una pequeña sesión de movimiento y yoga con adolescentes, exactamente en la clase de mi hijo, que hoy en día ya tienes 22 años, para esta ocasión preparé una secuencia muy sencilla precisamente para que pudieran experimentar cómo podemos mover el cuerpo sin necesidad de realizar una práctica complicada.

Hoy quiero compartirla también contigo.

Son movimientos fáciles, que podemos adaptar a nuestro nivel y realizar durante una pausa. Mi intención no es que hagas una práctica perfecta, sino que empieces a relacionarte de otra manera con tu cuerpo durante el día.

Porque el yoga, para mí, no termina cuando enrollamos la esterilla.

Está también en la manera en que nos sentamos, caminamos, respiramos, trabajamos y descansamos.

Y quizá un pequeño movimiento que hacemos hoy pueda convertirse, con el tiempo, en un gran gesto de cuidado hacia nosotros mismos.

No esperemos a que el cuerpo nos obligue a parar. Aprendamos a escucharlo mientras todavía podemos movernos con libertad. 🌿🙏

Namaste.



Pequeños movimientos, grandes cambios: yoga para cuidar el cuerpo mientras trabajamos

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